martes, 6 de noviembre de 2012

La enfermedad periodontal

Después de varios años trabajando en una clínica dental me he dado cuenta de lo desinformados que estamos sobre las diversas patologías que podemos llegar a padecer en la boca a lo largo de nuestra vida. Una de las más comunes es la periodontitis o enfermedad periodontal, aunque a algunas os suene más si os digo "piorrea". Hoy voy a explicaros, con un lenguaje que no suene a chino, en qué consiste y cómo se puede tratar dicha enfermedad que es más común de lo que nos pensamos.


¿Qué es la periodontitis?


La periodontitis es a una enfermedad infecciosa de los tejidos periodontales que se produce como consecuencia directa de la acumulación de bacterias en la zona de la encía. Esto es a rasgos muy generales, pero como ya he dicho, voy a explicarlo de forma que lo podamos entender todos. 

Normalmente, cuando nos cepillamos los dientes nos dedicamos a limpiar lo que vemos, que viene a ser la corona (la pieza dental en sí) pero se nos suele olvidar limpiar la zona de la unión entre el diente y la encía. Es aquí donde las bacterias comienzan a acumularse y a introducirse poco a poco por debajo de la encía para terminar asentándose en la zona de la raíz y produciendo lo que llamamos "bolsas periodontales", donde cada vez se irán acumulando más y más bacterias que se irán solidificando y formando cálculos y sarro. Llegados a este punto nos será imposible de eliminar con el cepillo de dientes en nuestra casa y necesitaremos acudir a un profesional para someternos a tratamiento.






Los síntomas generales son inflamación y enrojecimiento de la encía además de molestias y sangrado, que es lo que conocemos como gingivitis. Pero cuando esto comienza a afectar al hueso significa que la enfermedad se ha ido agravando hasta desembocar en una periodontitis. En este punto la enfermedad irá destruyendo poco a poco el hueso que soporta al diente. También se puede dar el caso en que la encía va retrocediendo dejando la raíz del diente al aire y a la vista. A menudo escucho de boca de los pacientes la típica frase de: "pero si sólo sangro un pelín, y además no en toda la boca". Pues señores míos, sangrar no es normal, ya sea mucho o poco, si se sangra hay que tratarlo porque cuanto antes se ataje esta enfermedad, mejor pronóstico y evolución tendrá en un futuro.




Es muy, muy importante tratar la enfermedad periodontal y cuidar nuestras encías porque, a parte de los síntomas anteriores, la consecuencia más grave de la periodontitis es la pérdida ósea que se produce. Esto quiere decir que las bacterias se van comiendo poco a poco el hueso de la mandíbula que retiene y sujeta la raíz del diente, de modo que si el paciente no se somete a tratamiento terminaría perdiendo la pieza dental ya que no tendría hueso que la sujetase. Por esto, si les preguntamos a nuestras madres o abuelas por la "piorrea" automáticamente lo asociarán a la caída de los dientes en personas adultas. Y debéis saber que hueso que se pierde, no se recupera (a no ser que os sometáis a injertos o cirugías). Pero de forma natural EL HUESO PERDIDO ES IRRECUPERABLE.


¿En qué consiste  el tratamiento periodontal?

El profesional que se dedica al tratamiento y cuidado de las encías recibe el nombre de periodoncista. Normalmente no es el odontólogo general quien realiza este tipo de tratamientos, sino que se suele referir al paciente al especialista. 


El periodoncista no sólo trata la enfermedad periodontal sino que se dedica también la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y condiciones que afectan los tejidos que dan soporte a los órganos dentarios (encía, ligamento periodontal, cemento radicular y hueso alveolar) y a los sustitutos implantados (Io que vienen a ser los implantes que todos conocemos) para el mantenimiento de la salud, función y estética de los dientes y los tejidos que los rodean.

En este post os voy a explicar lo que sería un tratamiento periodontal ordinario (ya que si la enfermedad está excesivamente avanzada o de una gravedad importante puede desembocar incluso en una cirugía). Voy a contaros cómo lo hacemos en nuestra clínica y para ello lo dividiré en cuatro fases diferentes.

1ª Fase: Evaluación y diagnóstico.

El tratamiento consiste básicamente en limpiar la parte del diente que no vemos, es decir, la raíz. Para ello el periodoncista realizará una valoración primaria en la que explorará una a una las piezas dentales y las encías de toda la boca ayudándose de un instrumento llamado sonda periodontal. Dicha sonda es una especie de palito metálico con rayitas negras de 3 milímetros cada una y que se emplea a modo de regla para medir la profundidad de sondaje. Esta profundidad (dependerá de lo grande que sea la bolsa periodontal) nos indica hasta qué nivel está avanzada la enfermedad ya que lo normal en una encía sana es que la sonda se introduzca entre 2 y 3 milímetros entre diente y encía, pero en una encía enferma el sondaje es siempre mayor. Para que os hagáis una idea de lo graves de algunos casos he llegado a ver hasta 14 milímetros de sondaje (aquello acabo en cirugía claro...).


También se realizan una serie de radiografías para comprobar el estado general de hueso que rodea cada diente y ver si hay pérdidas óseas graves.

2ª Fase: Raspajes.

Una vez evaluado el paciente el periodoncista decide el tratamiento a seguir. En un caso ordinario se realizarán una serie de raspajes (antes conocidos como curetajes) en cada una de las piezas dentales. Esto lo hacemos con anestesia y, normalmente, dividimos esta fase del tratamiento en dos sesiones, precisamente para no dormirle toda la boca de golpe al paciente. En una sesión hacemos la mitad derecha de la boca, y en la otra la mitad izquierda (o viceversa).

Los instrumentos que se utilizarán para esto reciben el nombre de curetas. Nosotros utilizamos cuatro de diferentes "medidas" que permiten llegar a cada rincón y arrastrar y eliminar hasta el último cálculo que se haya adherido al diente. Esta es la parte más incómoda y desagradable para el paciente ya que, a parte de ser larga y pesada, supone un sangrado inicial importante. NO DUELE absolutamente nada. Primero porque se anestesia al paciente, pero al pasarse el efecto de la anestesia os aseguro que no duele nada, quizás se puedan sentir incómodos o molestos porque noten que se les ha estado "urgando" en la encía, pero lo que es dolor ninguno. Os dejo una imágen de las curetas para que sepáis lo que son:


3ª Fase: Reevaluación y estudio.

Normalmente citamos a los pacientes un mes después del tratamiento para ver qué tal ha respondido al tratamiento. En esta consulta se le realizan de nuevo mediciones con la sonda y se elabora un periodontograma (esto me toca hacerlo a mi :D) en el que anotamos las 6 mediciones que le corresponden a cada diente, para tenerlos controlados desde todos sus ángulos. También anotamos el nivel de sangrado y movilidad de cada pieza dental, para tenerlo controlado y apuntado de cara a la siguiente visita del paciente a la clínica.

Por último, realizamos una nueva serie de radiografías para comparar con las que hicimos en la primera consulta y controlar los niveles de hueso y si la encía ha retrocedido hasta donde debe.

4ª Fase: Mantenimiento.

Tras los raspajes se notarán una mejoría inmediata pero es importantísimo mantener el estado saludable de la encía ya que sino, el tratamiento no habrá servido de nada y habremos perdido nuestro tiempo y nuestro dinero.

Una vez terminados los raspajes nuestro periodoncista nos enseñará a cepillarnos. En primer lugar os mostrará cómo se deben utilizar tanto la seda dental como los cepillos interproximales. En la mayoría de los casos os recetará un enjuague oral medicamentoso elaborado a base de clorexidina, entre otros componentes, que ayudará a nuestras encías a cicatrizar y curarse antes. Pero es muy importante que recordéis que es medicamentoso y que sólo deberéis utilizarlo el tiempo que os indique vuestro doctor, no más, porque...¿acaso tomáis antibióticos a diario como rutina? ¿No, verdad? Pues esto igual, es una medicina, y si el periodoncista os dice: "durante un mes" es eso, un mes. 

También deberéis acudir periódicamente a vuestro periodoncista para realizar "mantenimientos". Estos mantenimientos consisten en repasar mediante raspajes (mucho menos agresivos) cada cierto número de meses. Estos periodos entre mantenimientos dependerán de la evolución del paciente (y de lo que se cuide cada uno en su casa cepillándose, con la seda, etc.). De hecho tenemos pacientes a los que citamos cada 3 meses y otros que vienen cada 6 u 8 meses.


Como ya os he dicho, este es el tratamiento ordinario, el que hacemos en los casos comunes de periodontitis, pero si la enfermedad está mucho más avanzada o hay bolsas periodontales excesivamente grandes y que tras los raspajes no reducen su tamaño hasta un nivel normal...entonces el paciente deberá someterse a cirugías y tratamientos más severos.

¿Cómo prevenir la enfermedad periodontal?

Básicamente cepillándonos. Y la mejor forma de hacerlo es dedicandoles tiempo y paciencia a nuestros dientes y encías. En este otro post os explico cómo debemos hacerlo para conseguir una salud óptima de nuestra boca (La Correcta Higiene Bucal). Recordad que tan importantes como los dientes son nuestras encías ya que deben estar limpias y saneadas para poder sostener con fuerza nuestros dientes.

Debéis saber que en la enfermedad periodontal juega un importantísimo papel la genética, por eso habrá muchísima gente que lea esto y piense: "pero si yo me cepillo correctamente y aun así mis encías tienden a inflamarse". Es muy posible que sea por esta razón, puede que en su familia haya habido antecedentes de periodontitis y necesiten mayor atención por parte de su médico.

Pero como siempre, os aconsejo que al menor síntoma o sensación incómoda acudáis a la consulta de vuestro odontólogo y estomatólogo para que él os revise, diagnostique y trate, porque cada caso es un mundo y lo mejor es que sea vuestro médico quien os indique lo que debéis hacer en cada ocasión.


¿Conocíais la enfermedad periodontal? 
¿La habéis padecido?

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